Pluma y Papel



Con firme y paciente silencio
fieles a mis nostalgias, anhelos y deseos,
de amores errantes de ida y vuelta,
de otoño tras otoño en soledad...

Así esperan mis nobles armas,
las que me acompañan en cada batalla,
dos armas, dos amigas inseparables;
mi Pluma y Papel.

Mi mano cansada, inquieta y torpe,
cruza los trazos en el inmaculado papel
apretando la pluma entre los dedos,
exprimiendo la vitalidad de su ser.

Lloran en silencio mi dolor,
gota a gota, letra a letra,
derramando su sangre por mi
entre penas, glorias y llantos...

Encuentro el consuelo de su compañía
dando rienda suelta a mis desvaríos,
alumbrando la blancura de campos sagrados,
labrando cicatrices sobre el papel.

Pluma, cuya sangre fluye por tu interior
y en cada lamento de mi mente
entregas tu sacrificio, muda y callada,
sin esperar premio alguno a cambio,
con el solo placer de saberte útil,
de servir a la locura de mi causa,
agonizando un poco en cada trazo,
muriendo en cada palabra o borrón.

Papel, vestido con galas humildes,
en distintas formas, colores y tamaños,
esperando que escriba mis ansias
entre viejas agendas, libretas de bolsillo
y alguna cuartilla a medio gastar,
encerrando mil secretos en cada párrafo,
acabando tal vez en una papelera
despreciando así tu bondad y consuelo.

Pluma y Papel
que entregáis la vida con mis versos,
aguardando con lealtad mi llegada,
reviviendo los quejidos que mis manos expresan,
pereciendo en las batallas del tiempo
donde mis ataques os matan lentamente...

Gracias, Pluma y Papel...

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